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Internet transforma el negocio de los contenidos para adultos y amenaza el futuro de las revistas eróticas. El espectacular desarrollo de las nuevas tecnologías ha cogido con el pie cambiado a la mayoría de los medios de comunicación y, en algunos casos, a sectores completos, que no han sabido encontrar la manera de adaptarse a esta nueva realidad. En esta situación se encuentra inmersa la industria de la música; la del cine y la televisión también empiezan a sufrir sus efectos. Y la prensa escrita?
Pues en el campo de las publicaciones, son las revistas para adultos las que con más virulencia han sufrido este cambio de panorama. La revista Playboy vende 3,2 millones de ejemplares, la mitad de lo que vendía en sus mejores épocas. Penthouse apenas llega a los 565.000, lo que significa que ha perdido un millón en cinco años. Y otra de las revistas basada en el erotismo, la irreverente Screw ha pasado de los 140.000 ejemplares de sus momentos de gloria a 30.000. Son sólo algunos de los ejemplos que definen la situación de las publicaciones para adultos, un sector que ha visto cómo el público transformaba sus hábitos de consumo de este tipo de contenidos a partir de la irrupción de Internet. Al Goldstein, un editor clásico de este tipo de publicaciones, describe la situación con rotundidad en Msnbc.com: "Somos un anacronismo, somos dinosaurios, somos elefantes de camino al cementerio... El sistema ha cambiado y nosotros tenemos que cambiar con él si queremos sobrevivir", señala.
Su principal producto, Screw, ha anunciado recientemente su cierre, trance por el que también podría pasar Penthouse. Bob Guccione acaba de renunciar a su cargo de CEO de General Media, empresa matriz de Penthouse International, pero antes solicitó la declaración de quiebra para la revista que, de momento, sigue publicándose.
Samir Husni, analista de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Mississippi especializado en el sector de las revistas, asegura que cada mes empiezan a funcionar cientos de páginas web con contenido para adultos, mientras que en el último año sólo han salido 30 nuevas revistas eróticas impresas. En su opinión, "se trata del único tipo de revistas que no puede competir con Internet y la televisión".
Las revistas Hustler y Playboy descubren el negocio: las fotos de sexo en Internet
Una excepción en este panorama desolador lo ofrece el controvertido Larry Flynt, editor de Hustler, cuya compañía ha sabido adaptarse al nuevo medio y hoy factura buena parte de sus negocios en Internet. Flynt reconoce que el secreto de su éxito ha estado en que su empresa empezó a diversificar sus actividades y a interesarse por el medio digital hace ya una década. De hecho, afirma que "Guccione y Goldstein no fueron conscientes del impacto que la tecnología iba a tener en las publicaciones".
Por su parte Playboy, otro de los hitos de este sector, también ha tratado de potenciar su división digital para superar el bache. Así, en el último trimestre ha reportado unos beneficios de 474.000 dólares por en sus negocios electrónicos, frente a los 2,2 millones de dólares de pérdidas que registró en el mismo periodo del año pasado. Mientras, los ingresos de la publicación ha caído un 47% por culpa del declive publicitario. Precisamente esta situación le llevó recientemente, en la celebración de su 50º aniversario, a anunciar un nuevo estilo editorial, más refinado y elegante.
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