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La gran variedad de plantas y animales que hay en Acapulco, aunada a la diversidad de gentes que han poblado esta región, ha traído como consecuencia una enorme riqueza en la gastronomía.
Hay especialidades tales como la iguana estofada, el guisado de armadillo o la pierna de carnero en mezcal o salsa de jumil, los ojotones fritos con tomates y chile. Otra especialidad de la zona es el pozole que puede ser rojo – con chile- verde- con semilla de calabaza- o el tradicional blanco. El jueves está establecido como el día del pozole. Los tamales de hoja de plátano de diferentes sabores son otro de los platillos predilectos, acompañados siempre de unos ricos frijoles y un atole. Las chalupitas , el relleno y el chilate, son también muy guerrerenses. El agujón, las zapateras, el famoso pescado a la talla que nació en Acapulco, lo mismo que el ceviche cuando a alguien se le ocurrió mezclar cuadritos de sierra con limón, vinagre y jugo de naranja, entre otros ingredientes. Langosta, langostinos y camarones, pulpos, atún, huachinango y robalo, son otras de las alternativas que hay en el mercado. La enorme variedad de frutas tropicales se aprovechan de todas las formas: en cóctel, en un plato combinado muchas de ellas, haciendo helado y rellenando las cáscaras con él, haciendo jugos o aprovechando la refrescante agua de coco que es una bebida muy solicitada; en algunos le agregan hojas de hierbabuena y otros un poco de tequila, logrando un magnifico resultado. Existen muchos lugares de comida típica en Acapulco, algunos especializados en producto del mar y otros, en cambio, en comida mexicana, pero Acapulco es un lugar que se ha internacionalizado desde hace mucho tiempo, con lo cual hay todas las especialidades imaginables...
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